Sunday, July 22, 2018
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Del personaje a la dura realidad de vivir en él

By Real Red Mag @REALREDMAG #REALREDCelebridadesencrisis A todos nos llama poderosamente la atención la calidad histriónica de un artista, su construcción profesional y sus memorables interpretaciones, que en la mayoría de los casos le lleva a ganarse el

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A todos nos llama poderosamente la atención la calidad histriónica de un artista, su construcción profesional y sus memorables interpretaciones, que en la mayoría de los casos le lleva a ganarse el gran aplauso del público, grandes premios internacionales y la mejor de las críticas en los diarios y prensa reputada. Es ahí cuando un actor o actriz logra llegar a la cúspide de su carrera. Sin embargo, nadie sabe la oscura realidad que vive ese actor luego de apagarse las luces y los flashes en su entorno o cuando tiene que vivir en soledad amarga su éxito. Y qué decir de sus crisis familiares, problemas de adicción, noches de insomnio o simplemente el no tener a los suyos en los momentos en los que los necesita.

Si pocas veces pensamos en el ser humano, que es un artista, en sus complejidades y vulnerabilidad cotidiana y a los constantes ataques a su privacidad a los que se ve acosado.

Muchos desean lograr ese gran papel que los catapultará, ganándose el respeto de la industria por siempre. Pero hoy analizaremos el cómo muchas de nuestras celebridades se han adentrado tanto a sus personajes que estos les han causado grandes traumas físicos, problemas de adaptación familiar y hasta la  misma muerte por no tener las herramientas psicológicas adecuadas para salir de un personajes y adaptarse nueva vez a la vida real.

Los grandes maestros de la actuación Konstantin Stanislavski, Jerzy Rotowski, Antoin Artaud o Stamford Meisner, lograron con sus métodos impactar a toda una gran cantidad  de actores que en su momento querían lograr cautivar a su audiencia o impactarles con sus personajes y por supuesto desarrollar la capacidad de memorizar complejos roles en el cine. Muchos quisieran siempre impregnarles dramatismo y realidad a lo que hacen, por lo que en algunos casos llegan a tentar en contra de sus propias vidas, veamos el caso por ejemplo de Meryl Streep que aunque aún no se ha sometido a ninguna montaña rusa emocional por un papel por alcanzar, sin embargo, esta camaleónica actriz capaz de meterse en la piel de cualquier personaje en una ocasión hizo pasar un enorme susto al equipo técnico de la película “Ironweed” del 1987, Meryl en este film interpreta a una desamparada que muere al final del filme. Para lograr un macabro realismo, esta actriz se envolvió en hielo. Cuando las cámaras comenzaron a rodar Meryl en una condición gris,  helada e inerte parecía realmente al borde de la muerte. Con esta acción se puso en peligro de sufrir una hipotermia, una condición fatal de la que pudo librarse gracias a la pronta acción del equipo técnico y sus médicos. Esta actriz se enfrentó a la muerte, desafortunadamente no muchos logran escapar de ella, veamos otros ejemplos.

Konstantin Stanislavski propuso, con su técnica, que el actor sea creador de su propio personaje que busque en su interior las emociones que representa, que sienta, que este se comprometa con la obra y con el personaje que interpreta. Stanislavski cansado de la mecánica de actuación de su época propone un sistema a través del cual el actor debe buscar y encontrar las causas que originan uno o los resultados de la acción del individuo. Debe buscar la causa interior de la manifestación exterior de los sentimientos. Buscó que el actor viva la obra o en este caso el rol de una producción cinematográfica. Que viva el momento como si fuera real, que buscase en su archivo emotivo personal de experiencias en su propia vida.

Lamentablemente apegados a esta técnica de manera irracional muchos actores logran meterse tanto en un personaje, que cruzan la raya del simulacro a la realidad. Por eso cuando estás sentado en tu casa viendo un film o en la pantalla gigante del cine, mientras estás disfrutando de una cinta de romance, acción o misterio; te preguntas si eso que estás viendo es real, aunque sabes en el fondo que nos es más que ficción. Y es que a veces los actores logran alcanzar un nivel de autenticidad increíble para nuestro propio sentido común. Eso sin dudas impacta a la audiencia, pero volvamos a algunos personajes memorables pero con unas consecuencias desastrosas en la vida de sus intérpretes.

La actriz Rooney Mara se identificó tanto con su papel de violenta y atormentada en su film The Girl With The Dragon Tattoo del 2011, que en una ocasión cuando un joven se le acercó con intensiones seductoras… “lo agarré por el cuello para alejarlo de mi” dijo la actriz, acabando esta acción por supuesto con toda posibilidad de romance. Pero no siempre las cosas suelen terminar tan sutilmente.

Algunos cruzan la raya hacia los extremos mas peligrosos de sus carreras, tal es el caso de hermosa actriz sudafricana Charlize Theron la cual aumento más de 30 libras para interpretar a la asesina condenada a muerte Aileen Wournos en la cinta Monster del 2003, tal hazaña le valió un Óscar. Aunque en esta ocasión la actriz con la ayuda de profesionales de la salud logro volver a su peso original. Pero muchas veces el esfuerzo de los actores por lograr una transformación física al encarnar un personaje resulta muy peligroso, uno de los ejemplos más sobresalientes es sin dudas el del actor Christian Bale, quien luego de interpretar al fornido Batman, rebajo sesenta y dos libras para interpretar a Trevor Reznik en The Machinist, aunque consultó con un médico para ir regulando el proceso, el actor admitió que se metió tanto en este personaje que según sus palabra “desarrollé una estúpida sensación de invisibilidad”, pero lo peor fue que su súbita pérdida de peso alteró su estado de ánimo y sus emociones y al momento de tener que aumentar en cinco meses las cien libras que necesitaba para Batman Begins fue sumamente estresante para su corazón que se vio delicadamente afectado. Se prometió a si mismo que jamás volvería a someterse a algo así por un personaje.

Otro ejemplo es el de Kerry Washington la cual se sometió al flagelo de la esclavitud por decirlo asi literalmente en el filme de Quentin Tarantino. Al interpretar a la esclava Broomhilda, se dice que sufrió latigazos reales en su espalda, pues no quiso simularlos y ni siquiera usar doble. Muchos admiraron su valor, pero… ¿A qué precio se somete alguien al maltrato físico voluntariamente al encarnar un papel en el cine? Todos concluyen que por el precio de la fama y el impregnarle dramatismo a su actuación. Y qué decir de la excelente actriz Sigourney Weaver que accedió a rasparse la cabeza para interpretar a la valiente Ripley en Alien 3 del 1992. El prestigioso y legendario actor Robert Redford literalmente uso la basura de las oficinas del periódico The New York Time en el set del filme All The Presidents Men de 1976 para darle más dramatismo a sus escenas, pues la trama se desarrollo en ese diario neoyorquino.

Y es que a veces obedeciendo a las técnicas que prefieren practicar o con las que se sienten identificados alcanzan un nivel de autenticidad. En el caso de Marlon Brandon en The Godfather de 1972, Robert De Niro En Rangin Bull de 1980 y  la misma Meryl Streep ya citada arriba, en todo lo que hacen nos convencen de que eso que vemos en el cine es más que pura actuación estos actores prefieren practicar la afamada técnica The Method (El Método), una escuela desarrollada en los años cincuenta por el maestro de arte escénica estadounidense Lee Stasberg con ciertas influencias del mismo Stanislavski con su The System (El Sistema). De acuerdo con los que suelen practicar este método, el proceso es intenso y muchas veces sicológica y emocionalmente muy difícil de manejar pues los ejercicios que realizan afloran recuerdos dolorosos y muchas veces destructivos para el actor, algunos muchas veces luego del rodaje por eso no logran salir del personaje y esto les genera conflictos con sus familiares y allegados, sumiéndolos muchas veces en fuertes depresiones y desadaptaciones a la realidad de sus cotidianidades. Por lo que a muchos pensantes les llama la atención si eso que los lleva a actuar con tanta intensidad y dedicación se le pueda llamar método o locura. Antes de responder a esta inquietud pasemos a ver otros casos:

Muchos actores se sumergen totalmente en sus personajes de manera tal que se transforman en ellos mismos, adoptando sus características aun lejos de las cámaras, es el caso del actor Daniel Day-Lewis durante el rodaje de Lincoln en el 2012 de Steven Spielber; de acuerdo con sus compañeros del rodaje Daniel se metió tanto en el personaje, que hasta cuando enviaba un mensaje de texto por su teléfono lo firmaba Tuyo A.”. Kate Winslet admitió que volvió locos a todos en su familia con el acento alemán que tuvo que adoptar en el filme The Reader del 2008. Y la misma Michelle Williams se llevó a su casa el personaje de Marilyn Monroe en My Week With Marilyn del 2011, pues fuera del set siguió usando su voz y su forma de caminar según señaló ella a los diarios.

Otro alarmante caso para citar es el del actor Mathew McConaughey perdió un alarmante cantidad de peso, unas 40 libras para interpretar a un enfermo de SIDA en el filme Dallas Buyer Club del 2013, pero este actor ya con 43 años asegura que se siente bien, pese a padecer de dolores en el cuerpo y de sentirse con muy poca energía. Sus médicos, quienes supervisan la dieta extrema que lleva, ahora le han advertido que para recuperar su peso normal se requieren cuidados especiales, o su organismo podría entrar en shock y ponerlo en riesgo de contraer diabetes.

Sin embargo los casos más dramáticos y lamentables son sin dudas el de los extintos y muy exitosos en su momento Heath Ledger y Brittany Murphy. En el caso de Ledger, sumido en una depresión crónica, la separación de su hija Matilda Rose y la creciente ansiedad que sentía en su interior le llevaron a usar descontroladamente antidepresivos que le causarían lamentablemente la muerte. Y es que la oscuridad de su personaje, el Joker en El Caballero Oscuro, pese a recibir los mayores elogios por parte de la prensa y la crítica cinematográfica causó un gran impacto emocional en el actor por la complejidad de las características envueltas en este Agente del caos como le llamaron, sin otro objetivo que la anarquía, que con rostro desfigurado y embadurnado con maquillaje blanco, ojos inyectados en ira y una voz juguetona pero amenazante, de verdad nos transmiten pavor y sentimientos extraños. Para un actor es difícil muchas veces manejar su propio talento o aptitudes.

Veamos si verdaderamente las características de este personaje podrían chocar con la problemática emocional del actor que al momento de salir de la película enfrentaba en su vida la serie de situaciones que antes ya hemos citado.

Según sus creadores Jerry Robinson, Bob Kane y Bill Finger este personaje debía de poseer: Gran inteligencia, entrenamiento en armas y planificación criminal, gran combatiente cuerpo a cuerpo, fuerzas y resistencias sorprendentes. Casi siempre utiliza  una toxina que deja una sonrisa en la cara de quienes asesina. ¿Macabro verdad? Por lo que profesionales  de la salud mental coinciden que cuando un individuo, en este caso un actor con situaciones personales difíciles, deficiencia en su concentración, presión familiar, y la obligación de encarnar con complejidad a semejante personaje es un detonante desastroso. Por lo que el actor Heath Ledger no logró manejar tantas complejidades con éxito, por lo que sumido en la oscuridad de su personaje y su depresión tomó en demasía sus píldoras y estas le causaron una muerte, que dejó impactado al público y por su puesto a sus familiares, que más tarde expresaron su dolor cuando fueron a recoger en el 2009 una serie de premios y reconocimientos otorgados por la academia y otros importantes gremios del cine y la actuación.

Juzgue usted y conozca más de cerca cual es el efecto muchas veces mortal de emplear con falta de prudencia un carácter sin la ayuda profesional, o sin la debida salud mental que nos permita salir y poner a un lado ese personaje ya fuera del set. La actriz Mila Kunis dice que conoce mucha gente que usa diferentes métodos para concentrarse y actuar sus personajes, pero que sin embargo ella prefiere vivir esos veinte minutos de su personaje solo en el set no fuera de él, tratando así de aterrizar a su realidad, sin que su carácter, a representar en una cinta, afecte su vida privada y sus emociones. Asegura que llega a su casa tan cansada que no le da tiempo a deprimirse como su personaje a veces suele hacerlo.

Por lo que la próxima vez que se siente en su casa a ver una película piense en la complejidad de un personaje y la repercusión que muchas veces tiene este en su intérprete. En nuestro país son ya muchos los actores afectados por este mal, por lo que hay que prestar atención a este hecho y proveer en las producciones  a profesionales de la salud mental que puedan ayudar a los actores a regular las emociones con las que suelen lidiar al caracterizar un personaje complejo.

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maria.elpunto5@gmail.com

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